sexta-feira, 29 de junho de 2007

perder tempo...

– Bienaventurados los que saben perder su tiempo, escuchando a sus hermanos, a pesar de que la conversación no les interese en absoluto, a pesar de que se queden sin decir “eso” tan importante que tenían que comunicar.

– Bienaventurados los que saben perder su tiempo, repartiendo sonrisas, aunque la ocasión pinte mal, aunque el horno no esté para bollos.

– Bienaventurados los que saben perder su tiempo, observando a los niños, hablando con los mayores o ayudando a los más desfavorecidos, a pesar de que éstos no puedan, no sepan o no quieran agradecerlo o recompensarlo.

– Bienaventurados los que saben perder su tiempo, en un hospital, en un centro de acogida o en una residencia de ancianos, aunque esas horas no se vean reflejadas en la nómina, aunque se olviden otros compromisos mucho más rentables.

– Bienaventurados los que saben perder su tiempo, en sacar unos minutos a lo largo del día, en pensar en uno mismo, en los hermanos, en Dios, a pesar de que haya que trastocar la agenda, a pesar de que al llegar al bar las parejas de mus estén ya formadas.

– Bienaventurados vosotros si sabéis perder vuestro tiempo, utilizando el reloj, únicamente, para llegar a la hora exacta en la que un hermano necesitado requiera de vuestra ayuda. Alegraos y regocijaos, pues con “vuestro tiempo perdido” estáis ganando, y con creces, toda una eternidad en el Reino de los Cielos.

in,

quinta-feira, 21 de junho de 2007

Caminaré!


Caminaré siempre en tu presencia
por el camino de la vida.
Te entrego, Señor, mi vida, hazla fecunda.
Te entrego mi voluntad, hazla idéntica a la tuya.
Caminaré a pie descalzo, con el único gozo
de saber que eres mi tesoro.
Toma mis manos, hazlas acogedoras
Toma mi corazón, hazlo ardiente.
Toma mis pies, hazlos incansables.
Toma mis ojos, hazlos transparentes.
Toma mis horas grises, hazlas novedad.
Hazte compañero inseparable de mis caídas y tribulaciones
Y enséñame a gozar en el camino
de las pequeñas cosas que me regalas,
sabiendo siempre ir más allá
sin quedarme en las cunetas de los caminos.
Toma mis cansancios, hazlos tuyos.
Toma mis veredas, hazlas tu camino.
Toma mis mentiras, hazlas verdad.
Toma mis muertes, hazlas vida.
Toma mi pobreza, hazla tu riqueza.
Toma mi obediencia, hazla tu gozo.
Toma mi nada, haz lo que quieras.
Toma mi familia, hazla tuya.
Toma mis pecados.
Toma mis faltas de amor,
mis eternas omisiones,
mis permanentes desilusiones,

mis horas de amarguras.
Camina, Señor, conmigo;
Acércate a mis pisadas.
Hazme nuevo en la donación,
alegría en la entrega
gozo desbordante al dar la vida,
al gastarse en tu servicio.
Amén